Imagina dedicar horas a crear un video sobre la importancia de la salud mental, la discapacidad o la denuncia de una injusticia social que afecta a miles de personas. Con todo tu esfuerzo, lo subes a Tiktok o YouTube, alimentando la esperanza de que alguien lo escuche y que tu mensaje pueda generar un cambio significativo. Pero, con el paso del tiempo, ese video apenas recibe unas cuantas vistas. No aparece en los feeds, no alcanza a tus seguidores. Sientes que es como si nunca hubiera existido, y es completamente normal sentirse desanimado en esos momentos.
Entiendo que te puedas estar preguntando, ¿por qué hablas de esto hoy, Eli?
Hace unos meses, descubrí un canal de YouTube que me llegó al corazón; su música es maravillosa y las historias sobre superación, empatía y cariño son realmente conmovedoras. Sin embargo, lamento que su visibilidad sea tan baja. El canal se llama De Tot Cor (si pasáis el cursor sobre el nombre, os llevará a su canal). Al reflexionar sobre mi propia experiencia en redes sociales, donde a menudo mis videos sobre temas delicados no alcanzan la audiencia que merecen, me he preguntado qué puede estar sucediendo. ¿Somos nosotros los responsables? ¿Es realmente tan malo lo que compartimos? En esta sociedad, ¿existe verdaderamente la libertad de expresión o está restringida? Si ese canal, al que se le dedican dinero, tiempo, esfuerzo y tantos recursos, no logra el impacto que merece, ¿Cómo podría yo conseguirlo?
¿Qué pasó? Entiendo que esta situación puede ser confusa y frustrante. Después de investigar un poco, quiero ofrecer un poco de claridad y apoyo en este camino.
La respuesta puede no ser tan evidente como parece. Esto no sucede porque tu video no tenga valor o no sea interesante. En realidad, es que un algoritmo (invisible, pero poderoso) ha considerado que ese tema es ‘controversial’ para la plataforma. Lamentablemente, lo ha ocultado en el silencio digital, mientras que contenido más trivial parece acaparar la atención de millones de usuarios.
Las redes sociales, que en su momento se presentaron como plataformas de libre expresión, están evolucionando hacia un entorno muy diferente: un lugar donde solo parece haber espacio para lo ‘seguro’ y lo ‘rentable’. Sin embargo, surge una pregunta vital: ¿Quién tiene la autoridad para determinar qué es realmente seguro? Además, es preocupante que temas esenciales como los derechos humanos, la política , la salud mental o sexual entre otros temas más, estén siendo excluidos del diálogo.
El Algoritmo: Un Silenciador Invisible
Las redes sociales como Tiktok, YouTube e Instagram utilizan algoritmos que deciden qué contenido aparece en nuestro feed. Aunque su intención es personalizarnos la experiencia, a menudo parece que buscan mantenernos en la plataforma para maximizar las ganancias publicitarias, dejando de lado nuestras verdaderas necesidades.
Para lograr esto, se priorizan contenidos que generan interacciones rápidas, como entretenimiento ligero, tendencias virales y temas ‘seguros’. Sin embargo, es lamentable que los temas profundos, complejos o considerados polémicos a menudo queden relegados. Esta situación no solo impacta a los creadores de contenido, sino que también deja a los usuarios expuestos a una visión limitada y superficial del mundo, lo que puede ser frustrante y desalentador.
La Censura que Nadie Quiere Llamar Censura
Oficialmente, las plataformas no admiten estar censurando contenido, pero utilizan términos como «contenido sensible», «políticas de la comunidad», o «discurso de odio» para justificar por qué ciertos videos o publicaciones no son visibles.
Por ejemplo:
- Videos que abordan temas de sexualidad, incluso desde un enfoque educativo, suelen ser etiquetados como inapropiados.
- Contenido que discute conflictos sociales o políticos puede ser desmonetizado o limitado en alcance.
- Palabras clave como «racismo«, «feminismo» ,» sexualidad» , «salud mental» o «discapacidad» a menudo disparan restricciones automáticas, incluso si el contenido cumple con todas las normativas.
El problema no está solo en las políticas, sino en cómo se aplican: de manera arbitraria y sin la transparencia que los usuarios merecen.
El Impacto en la Sociedad: Más Silencio, Menos Diálogo
Esta censura digital tiene consecuencias graves para la sociedad:
- Limitación del debate público: Al evitar temas controvertidos, las plataformas contribuyen a la ignorancia colectiva y dificultan el acceso a información necesaria para formar opiniones críticas.
- Refuerzo de estereotipos: Al promover contenido ligero o superficial, perpetúan una visión homogénea de la realidad y relegan las voces diversas o incómodas.
- Desmotivación de los creadores: Muchos creadores se sienten frustrados o abandonan temas importantes porque sus esfuerzos no tienen visibilidad.
El resultado es una sociedad atrapada en un ciclo de consumo constante de entretenimiento, lo que puede hacer que se pierdan valiosas oportunidades para reflexionar y actuar sobre problemas reales que nos afectan a todos. Es fundamental encontrar un equilibrio que nos permita disfrutar del ocio, al tiempo que nos comprometemos con las realidades que requieren nuestra atención y acción.
¿Qué Podemos Hacer al Respecto?
Como usuarios y creadores, no estamos completamente indefensos. Aquí algunas acciones que podemos tomar:
- Exigir mayor transparencia: Es fundamental que las plataformas se comprometan a ser claras sobre el funcionamiento de sus algoritmos y los criterios que utilizan para limitar contenido, para que todos podamos entender mejor cómo se forma nuestra experiencia en línea.
- Apoyar a los creadores independientes: Es valioso seguir, compartir y dar visibilidad a aquellos que abordan temas relevantes y importantes, incluso cuando las plataformas intentan hacer que su trabajo pase desapercibido. Tu apoyo puede marcar la diferencia.
- Explorar alternativas: Invitar a experimentar con plataformas descentralizadas o menos controladas, como Mastodon, que priorizan la libertad de expresión, puede ser un camino hacia una experiencia más justa y diversa en línea.
- Crear conciencia: Conversar sobre esta situación y educar a otros respecto a cómo el algoritmo puede influir en nuestro consumo de información es clave para fomentar un entorno más informado y participativo.
Conclusión: La Libertad en Juego
«El silencio no siempre es una elección; a veces, puede sentirse como una imposición que se disfraza de política de comunidad. En un mundo hiperconectado, las redes sociales tienen un gran poder para influir en nuestra percepción de la realidad».
Es fundamental que tomemos la iniciativa de cuestionar ese poder, exigir transparencia y garantizar que las voces más importantes no se pierdan en el ruido del entretenimiento vacío. Recordemos, además, que el respeto por el contenido de los demás es esencial; si algo no resuena contigo, simplemente desliza, pero es importante no denunciar a alguien solo porque no compartas su opinión. Eso es lo que se conoce como censura y puede llevar a una vida de ignorancia.
La verdadera libertad de expresión implica la capacidad de escuchar activamente una opinión que no coincide con la tuya y debatirla desde el respeto. Hoy puedo ser yo quien sienta esta presión, pero mañana podrías ser tú; tenlo presente antes de dañar el trabajo de otras personas.
Este tema es solo el inicio de una conversación que necesitamos tener. Me encantaría saber qué piensas: ¿alguna vez has sentido que tus ideas o contenido han sido silenciados en redes sociales? Déjame tu comentario y construyamos juntas, juntos o juntes un espacio donde todas las voces puedan ser escuchadas ❤️😊😘








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