Desde mi punto de vista, la discapacidad es una parte real de la diversidad humana. No todos nacemos con ella, pero en algún momento de nuestras vidas, cualquiera de nosotros podría enfrentarse a sus desafíos. La discapacidad no debería definirnos ni limitarnos; más bien, deberíamos verla como una oportunidad para aprender, crecer y ser más empáticos.
Para mí, la discapacidad no significa debilidad o falta de inteligencia. Es simplemente una forma diferente de experimentar el mundo. En ocasiones, nuestras capacidades físicas o mentales pueden ser distintas, pero eso no disminuye nuestro valor o nuestra validez como seres humanos. Recordemos que todos somos personas. Es muy importante ponerse en los zapatos de alguien con discapacidad, lo que nos lleva a enfrentar barreras arquitectónicas, las miradas de curiosidad de las personas y las dificultades para acceder a oportunidades. La empatía nos permite comprender sus luchas, celebrar sus logros y por eso es tan importante.
En mi caso personal, he enfrentado la discapacidad. Aunque no nací con ella, llegó a mi vida como una invitada inesperada. A veces, puedo sentir frustración y tristeza, pero también encuentro fuerza en las personas que enfrentan desafíos similares. Juntos compartimos historias, consejos y risas, lo cual me llena de esperanza y optimismo.
Apoyar a las personas con discapacidades es esencial, no solo en el entorno laboral, sino en toda la sociedad. Debemos derribar esos estigmas y trabajar en la creación de un mundo más inclusivo. Quién sabe, hoy puedo ser yo quien necesite tu apoyo, pero mañana podrías ser tú. En lugar de juzgar, trabajemos juntos para construir un mundo mejor.
Si sientes curiosidad por conocer más sobre mi experiencia personal, ¡estaré encantada de contarte aún más! 😊❤️








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