Cuando la Felicidad es una Máscara: La Realidad de la Salud Mental Oculta
Ayer, el 10 de octubre de 2024, fue el Día Mundial de la Salud Mental, una jornada dedicada a fomentar la conciencia sobre los desafíos que enfrenta la salud mental.
Empezaré explicando que en la actualidad, estos problemas están en aumento y no son fáciles de identificar. En muchas ocasiones, tienden a ocultarse tras una sonrisa o una apariencia de falsa felicidad por miedo al qué dirán, por vergüenza. También, porque en ocasiones aparentemente no tiene ningún motivo para estar tristes, ya que cuentan supuestamente con familia, amigos, hijos, trabajo.
Pero la verdad es que todos podemos enfrentar dificultades relacionadas con la salud mental en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, cuando estas dificultades se vuelven persistentes, dejan de ser simples contratiempos para convertirse en enfermedades mentales, las cuales pueden ocasionar estrés y dificultades para llevar a cabo nuestras actividades diarias con normalidad.
¿Pero por qué sucede esto?
Algunos factores pueden ser biológicos, como la genética, antecedentes familiares con problemas de salud mental, la capacidad para manejar el estrés, las habilidades emocionales, o experiencias de vida como traumas, abusos y situaciones estresantes. Incluso el estilo de vida que llevemos, si consumimos sustancias, y la dieta. Por eso mismo recalco que hay tantos factores como personas, que hoy puedes ser tú y mañana puedo ser yo. La complejidad de estos factores significa que cada individuo experimenta su propio viaje, lleno de desafíos y luchas únicas.
Con esto quiero expresar la importancia de tomarnos en serio los problemas de salud mental y de luchar para que dejen de ser un tema tabú. Debemos abstenernos de juzgar a las personas por su apariencia. A menudo, nos encontramos con personas que lucen una gran sonrisa, pero en realidad están haciendo un esfuerzo enorme por aparentar que están bien. Por lo tanto, debemos esforzarnos por no fijarnos en la ropa, el cabello o la apariencia física, y comenzar a prestar atención a las miradas y los gestos. Es fundamental la empatía y aprender a escuchar activamente.
Cada año, más de 700.000 personas se quitan la vida en todo el mundo. Según la OMS, el año pasado, en España, más de 4.277 personas fallecieron por suicidio. Este es un número extremadamente alto que realmente deberíamos tener en cuenta. Todos podemos encontrarnos con un caso así en algún momento, y es extremadamente triste.
Deberíamos unirnos y alzar nuestras voces en solidaridad, porque es inaceptable que situaciones como estas persistan en nuestra sociedad. Necesitamos cultivar una mayor comprensión y brindar un apoyo incondicional a quienes padecen enfermedades de salud mental. Es muy importante asignar los recursos necesarios para garantizar un sistema de apoyo público sólido. No podemos permitirnos seguir en estas larguísimas listas de espera para acceder a la atención de salud mental y emocional que todos merecemos. Este es un asunto sumamente delicado que reclama toda nuestra atención y acción colectiva.
Sí conocéis a alguien en una situación tan vulnerable que esté considerando el suicidio, os pido que por favor toméis el tiempo para escucharle, comprenderle y facilitarle el número 024. Este servicio está disponible en toda España y ofrece ayuda emocional y apoyo tanto a la persona en crisis como a sus familiares. La llamada es gratuita y puede marcar la diferencia.
A veces, las apariencias pueden ser engañosas. Una sonrisa puede ocultar un océano de dolor, una mirada puede esconder una tormenta interna. No juzguemos a nadie por su apariencia, porque detrás de cada rostro hay una historia que desconocemos, una batalla que no vemos.
Así que, la próxima vez que veas a alguien sonriendo, no asumas que todo está bien. Sé amable, sé compasivo, y sobre todo, sé consciente de que todos llevamos una carga invisible. No juzgar es un acto de amor y humanidad que puede cambiar el mundo, una persona a la vez. 🌸💫








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